29 abr. 2016

Entrevistamos a... J. G González






Jesús Gil González nacido en Badajoz el 8 de abril de  1981 es un novelista de treinta y cinco años. Posee un título publicado del género autoayuda:  Cuentos para calentar el alma o el manantial naranja.
Fue batería, cantante y compositor de canciones. Amante de la escritura y la música desde muy temprana edad y en especial de la literatura de fantasía épica nos ofrece esta original obra perteneciente a su género predilecto.

¿Quién es J. G González y cómo surge el ser escritor?


J.G. González es un escritor de fantasía épica y autor de “El caminante de arena.
Personalmente una persona sencilla y muy activa. Amante de la literatura, la música, el
psicoanálisis, el deporte, inventar cosas y tener siempre una meta en el horizonte.


¿Te sientes más cómodo en un género o estás abierto a explorar?

Me gustan muchos géneros diferentes pero realmente mi pasión es la fantasía épica. Aunque
no puedo evitar verter tintes de otros géneros como la autoayuda en mis obras. Mi primera
obra publicada fue de autoayuda.

¿Llevas a cabo algún ritual antes de ponerte a escribir?


Bueno, la verdad es que un poco sí. Pongo siempre música que me inspire sobre lo que quiera
escribir, leo algunas páginas anteriores para recordar por donde dejé la historia y me hago
dibujos, esquemas, etc para ponerme en marcha.


¿Boli y papel u ordenador?


Las historias las escribo directamente en el ordenador, pero todos los apuntes, dibujos,
esquemas, notas, guiones… los tomo a mano en libretas y luego me voy guiando por ahí.

Si te preguntase por una razón para comenzar a leer tu obra... ¿Qué me dirías?


Pues que creo que esperarías que cumpliera con lo estipulado en este género y cuando la
leyeras comprobarías que quizá no es tan así. También que es una fantasía épica mezclada con
autoayuda. Te diría también que es un género muy difícil aquí en España siendo español. Que
la inmensa mayoría de títulos que se consumen aquí sobre ese género son obras anglosajonas
traducidas y que humildemente me gustaría que se le diese a la obra una oportunidad de
entretener al lector y ser una alternativa firme a esos títulos anglosajones.


¿Cómo y cuándo decides que la idea formada en tu cabeza se corresponde a una novela?


A través de los años de leer obras de este género, sobre todo ver películas de este género,
videojuegos, comics…me entraron ganas de crear mi propio mundo y aportar mi visión
particular y me puse a escribirlo.

¿La inspiración viene sola, o haces algo para atraer a las musas?


A veces veo algo que me inspira, en cualquier situación de la vida cotidiana, un comentario de
alguien, algo que veo, mientras hago deporte, hablando en una cena, charlando con personas,
viendo un paisaje, una película, escuchando una canción… y otras veces me siento y trabajo la
inspiración. Doy vueltas y vueltas hasta que la encuentro. Y bueno, otras veces la busco…y no
hay manera. Me levanto, me olvido y luego vuelvo.

¿Tienes la historia ya bien pensada cuando comienzas, o dejas que la historia te lleve por dónde quiera?


Pues la verdad es que las dos cosas; pero una va antes que la otra.
Preparo todo el guión antes, construyo personajes, lugares, situaciones, vestuario, armas,
pensamientos… pero a medida que voy escribiendo sobre eso me van surgiendo ideas nuevas,
detalles más específicos y completos que se van incorporando a lo más general.



¿Qué sientes al poner la palabra "Fin" en una de tus novelas?


Humildemente no te lo puedo decir porque todavía no lo he puesto. CONTINUARÁ…
Volveremos a hablar cuando lo experimente y te diré que sentí.

¿Cómo eliges los títulos?


Pues unas veces antes de escribir la historia, otras a mitad y otras cuando se termina. Lo elijo
pensando en que describa la historia, cree interés y curiosidad y otras veces lo cambio, cuando
la editorial me dice que tiene que ser más cercano y comercial para el público. Entonces le
pongo “El caminante de arena”


¿Te gustaría que llevasen alguna de tus novelas a la gran pantalla?


¡Claro! Para mí no habría nada más grande. De hecho, “El caminante de arena” lo escribí
viéndolo siempre desde una perspectiva cinematográfica. No me refiero con el propósito de
que lo hicieran película sino escribiéndolo como si yo viera esas escenas.



¿En qué te inspiras para crear a tus personajes?

En las personas de la vida cotidiana. También, a veces, la historia misma me pide que aparezca
alguno y le pongo las características que me indique la situación que se está escribiendo, las
que creo que encajarán bien.



¿Tienen algo de ti o te reflejas en alguno de ellos?

Claro, todos tienen algo de mí; algo vivido, algo que he conocido o que comparto con ellos.


Cuéntanos algo de tu obra.

“El caminante de arena” es una obra de fantasía épica de autoayuda, no sé si existe ese
género; que ve la luz tras diez años de elaboración en los que intenté construir un mundo lo
más completo posible que pudiera asemejarse a la realidad.
Sí, porque esta historia es una historia real, cotidiana, simplemente ambientada en un mundo
de dragones y hechiceros. Los mismos dragones y hechiceros que nos encontramos en la vida
real.
¿Quién no conoce a un ogro o a un orco en la realidad? Por ejemplo estos que llegan a las siete
de la mañana diciéndonos: “tienes que prepararme estos papeles o te echaré de la empresa.
Hay crisis y hay cientos como tu esperando”… y a veces babean…pues esos son ogros.
O aquellos que cualquier cosa que intentemos en la vida solo saben decir: “Eso no te va a salir
bien, es muy difícil, solo tienes pajaritos en la cabeza”…esos, esos son orcos… y normalmente
también babean.
¿Y quién no conoce a un elfo o una elfa en la realidad? Esos seres que están encantados de
conocerse a sí mismos con su melena al viento como el príncipe encantador de Shrek.
¿Qué, a que conocéis a alguno?
Y luego también están los brujos y brujas. Sentados al brasero en una mesa camilla
elucubrando… “pues cuando sea la comunión de su hijo no iremos” Y los demás mientras le
dan vueltas al descafeinado de sobre diciendo con la voz de gollum: “Síii, eso haremos”
Pero la obra cuenta que ese orco, ogro y demás seres malignos no lo son porque sí. Puede que
en alguno de esos ogros no creyeron cuando era pequeñito u otros antes no eran orcos pero
un hecho en la vida los cambió y los llevó a llenarse de odio y rencor.
Y luego, en El caminante de arena también aparecen otros tipos de seres al igual que en la
realidad, estos no toman descafeinado de sobre. Seres mágicos que nos acompañan, sabios,
dragones, deidades etc. y que nos ayudan por el único y sencillo motivo de que quieren que
estemos bien.
La primera parte de El caminante de arena es El sueño de Piro y Habla de un viaje, puede que
el mismo que es la vida. Y a veces pasamos un transcurso de nuestras vidas como dormidos,
sumidos en un sueño inconsciente, sin vivir de manera consciente lo que realmente nos ocurre
en ella, por qué hacemos lo que hacemos, por qué nos pasa lo que nos pasa. Y hay seres que
nos ayudan a despertar de ese sueño y descubrir qué es lo que realmente sucede.
El caminante de arena también se parece a la vida real en que habla de emociones, algunas
muy aceptadas como el amor, la valentía, la seguridad, el perdón y también de otras que no lo
son tanto como el miedo a estar solos, el odio que nos consume y que solo destruye a quien lo
posee y de que quizá la venganza es necesaria para que florezca el perdón.
Pero aparte de todo esto y para terminar ya, también os encontraréis en la obra el
entretenimiento propio de las novelas de fantasía heroica. Batallas, traiciones, incertidumbre,
giros inesperados y un sinfín más de aventuras.