3 jun. 2016

Entrevistamos a... Monika Hoff







Monika Hoff nació en Huelva en el año 1983. Madre, divorciada, de tres hijos.
Devoradora nata de libros y fiel seguidora de las novelas de corte romántico. Debe su
inspiración a las reinas de la romántica anteriores: Julia Quinn, Judith McNaught, Julie
Garwood y Kathleen E. Woodiwiss.
Gran amante de la novela negra, policiaca y de terror y, sobre todo, gran fan de la literatura
inglesa, siendo Shakespeare, Jane Austen y Oscar Wilde sus mayores ídolos. Obsesionada con
la época de las Highlands (novela histórica escocesa) y la Regencia.
Entró en el mundo literario bajo el nombre de Desirée Bogado y su primera novela, un drama
romántico, se llama Morir de amor.

¿Quién es Monika Hoff y cómo surge el ser escritora?


Monika es alguien con mucha ilusión y pasión por lo que hace. Alguien que nunca está
conforme con nada y todo le parece mejorable.
El ser escritor siempre se lleva dentro, solo cambia el cuándo. Y el atrevernos o no a mostrarlo
y ser capaces de aguantar las críticas.
Nació después de un giro bastante radical en mi vida personal, fue el momento en el que
decidí que iba a hacer lo que quería.

¿Te sientes más cómoda en un género o estás abierta a explorar?


Pensé que siempre escribiría romántica, pero necesito más. Actualmente estoy escribiendo
“terror paranormal”, o intentándolo, no sé si seré capaz de terminarlo.
No me quiero encasillar aún, tengo mucho que experimentar. Ya veremos sí me siento más
cómoda en un género u otro. Lo que sí creo es que nunca escribiría fantasía, se necesita
demasiada imaginación para ello.

¿Crees que la literatura romántica está peor valorada que otros géneros?



No puedo decir peor. Está mal valorada, eso es cierto. Pero si nos ponemos a comparar, ¿qué
sobre la fantasía? Quiero decir, sería comparar géneros y no me gusta hacerlo.
Tampoco soy de las que defienden la romántica, suelo defender la literatura en general, sin
distinción.

¿Llevas a cabo algún ritual antes de ponerte a escribir?



Sí, la música no puede faltar. Suelo escucharla antes de escribir para ambientar mi mente y
centrarme. Cuando me noto metida en la escena, bajo el volumen y pongo el repeat a la lista
de reproducción, tengo varias, dependiendo de lo que vaya a escribir.

¿Boli y papel u ordenador?

Depende. Si estoy en la calle, boli y papel. Pero generalmente uso el ordenador. Trabajo
mucho más cómoda.

Si te preguntase por una razón para comenzar a leer tu obra... ¿Qué me dirías?

Sentimiento. Quitando valorar la novela en sí, son emociones reales, algo que cualquiera
puede vivir en un momento dado. Es una historia de gente normal, con vida normal y muchos,
sobre todo muchas, se identifican con la protagonista.

¿Cómo y cuándo decides que la idea formada en tu cabeza se corresponde a una novela?


Pues a esto sí que no sé qué contestar… Lo sé y ya. Sé que no será un relato, sé que es mucho
más. Quizás porque la idea me da a entender que es una trama de novela o porque los
personajes lo hacen.
Simplemente lo sé.

¿La inspiración viene sola, o haces algo para atraer a las musas?


La inspiración viene cuando le da la gana, ya te coja en la ducha o en la cola del supermercado.
Es cierto que a veces puedes provocar que las palabras salgan, como cuando estás enfadada o
nerviosa o triste… Pero si la agobias, te abandona durante días.

¿Tienes la historia ya bien pensada cuando comienzas, o dejas que la historia te lleve por dónde quiera?



Yo creo que soy la escritora más desordenada del mundo, o la que menos “normas” sigue.
Puedo tener la idea principal o el inicio de la novela. Pero ni hago ficha de personajes, ni tengo
la idea clara, ni planifico los capítulos. Yo la comienzo y me dejo llevar por ellos. Los personajes
comienzan a definirse y a decirme lo que quieren vivir y lo que no.
¿Qué sientes al poner la palabra "Fin" en una de tus novelas?


Nunca he sentido tristeza, al revés, una gran alegría. No me duele terminar con la historia de
mis protagonistas porque siempre serán míos. Lo único que siento es bienestar por haber sido
capaz de enseñar lo que necesitaba.
¿Cómo eliges los títulos?


Salen solos. Un simple título me puede dar la idea de una novela entera. Pero se me suele
ocurrir en las primeras páginas y ya soy incapaz de cambiarlo.


¿Te gustaría que llevasen alguna de tus novelas a la gran pantalla?

Creo que todo escritor te diría que sí. Es un gran reconocimiento a tu trabajo.

¿En qué te inspiras para crear a tus personajes?



Si fuera “normal”, me inspiraría en personas reales. Pero como no lo soy…
Físicamente no me inspiro en nada. Solo nacen. Creo que por eso me es imposible después
buscar una foto que sea acorde con lo que yo imagino.
Claro que tienen rasgos de personas que conozco, incluso de mí, sobre todo si hablamos de
personalidad, pero son independientes.


¿Tienen algo de ti o te reflejas en alguno de ellos?



Todos tienen de mí, es inevitable. Yo me vuelco completamente en ellos, de una u otra
manera. Sobre todo en el humor.
Y hubo mucho tiempo en el que me identificaba con Lucía, la protagonista de Morir de amor.
Ya no, todos evolucionamos. Pero sí tenía muchas cosas en las que era como verme en un
espejo. Quizás porque fue la primera y me involucré más de la cuenta.

Cuéntanos algo de tu obra.



Yo siempre digo que Morir de amor es una novela especial. Está hecha para un público muy
definido, de cierta edad y con experiencia en la vida.
Para mí es una historia de superación, donde el deseo de vivir de la protagonista choca
constantemente con la negatividad de él. Onur es un personaje demasiado derrotista. Aparece
en la vida de Lucía cuando ella se divorcia y quiere ser libre, y él trastoca todos sus planes. Es
una lucha entre el “deseo” y el “debo”.
Será mi única novela en este género, además escrita con el nombre de Desirée Bogado.
Monika escribe completamente diferente, pero Morir de amor siempre será especial. Es la
primera. Y creo que merece la pena leerla, sobre todo porque la mayoría conocemos personas
que han vivido lo mismo que Lucía.